2 Nefi 32 TJS

2 Nefi 32 TJS

Ser creyente es seguir un camino que tiene un inicio y una meta, es imposible seguir este recorrido sin la guía del Espíritu Santo, y si queremos hablarle es mejor en lenguas angelicales, ya que estas son más audibles para Dios (2 Nefi 32:1)

Lo rescatable de los falsos maestros: Cristo dijo que los escuchemos, pero que no los imitemos, hay algunos falsos profetas que todavía no están del todo contaminados y parte de sus enseñanzas vienen de Dios, como su música, pero tengamos cuidado de su lado tóxico (2 Nefi 32:1-2)

Mediante el Espíritu Santo podemos hablar en lenguas de los ángeles del cielo, mediante el espíritu del Diablo ellos pueden hablar lenguas de ángeles caídos. Los ángeles también tienen al Espíritu Santo, como todo en el cielo, pero sobre todo cuando hablan de Cristo o departe de Él, por eso el Espíritu nos dirá la voluntad de Dios. Todo el que no entiende estas escrituras está perdido y condenado a morir, y no lo entiende por qué no ora (2 Nefi 32:2-4).

¿Como llegar al cielo?: Para comenzar es un camino, una carrera que tiene un inicio, el cual es creer en Jesús, luego está el segundo paso, que es dejar de pecar, luego estaría recibir al Espíritu Santo, que será nuestro guía, quien nos ayudará a llegar a la meta, que es vivir en la vida eterna (2 Nefi 32:5).

El Espíritu te silencia: Cuando son temas tan sagrados como la doctrina del Espíritu santo, el espíritu hace que solo hablemos lo necesario dependiendo a quienes nos dirigimos, Nefi sabía bastante del Espíritu, pero por causa de los pecados de su pueblo, este hacía que calle (2 Nefi 32:6-7).

El Espíritu hacía que se calle y lo llevaba a solas a orar, porque su pueblo no estaba creyendo y tenían dentro de sí la idea de seguir pecando, todo esto hacía que él se lamente (2 Nefi 32:7).

Ellos despreciaban la doctrina del Espíritu Santo, porque eran cerdos que solo les importaba las cosas de este mundo, pues no buscaban conocer más a Dios (2 Nefi 32:7).

Nefi presentía que los nefitas seguirían sin las intensiones de orar, porque el Diablo siempre hará todo lo posible para que no oremos, ya que si lo hacemos, ya no caeríamos en sus trampas, es el Espíritu de Dios quien nos guía y pone la oportunidad, lugar y todo lo necesario para hablar con Dios (2 Nefi 32:8).

Orar debe de ser el punto más importante de nuestra agenda, la cosa más sagrada, no solo por la noche o madrugada, sino durante el día. Pese a recibir duros golpes departe de Dios, no nos desanimemos ni nos enojemos con Él, sino todo lo contrario, oremos para que nos sane y levante, oremos incluso para decisiones simples (2 Nefi 32:9, Lucas 5:16, Juan 6:15).

Ya sea que vayamos al baño, consultémosle al Señor en el nombre de Jesús, para que nos vaya bien (2 Nefi 32:9 b).

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