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Las tierras como este mundo son simples pequeños terrenos para Dios, y el hombre un simple gusano, los pecadores que en vez de orar duermen son simples hojas que se marchitan rápidamente, porque terminan en el olvido, esos que se creían dioses, en cambio, nosotros los santos seamos como los paraisitas y oremos de pie sin dormitar (Mateo 25:1-13), cantándole de noche y madrugada, al Dueño de la limpieza quien llena todo con vida y amor. (3 Enoc 28:129-136 TOMP)
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