Parábola del infeliz niño que odia su caramelo: Imaginemos a un niño que le pide a su padre un caramelo, pero por excederse a este no lo recibe, entonces se resiente, empieza a odiar a su padre y al caramelo, se encarga de enseñar a los demás niños que los caramelos son malos, porque es un infeliz que no soporta la felicidad de los demás. Este caramelo son las drogas, relaciones sexuales, comida, alcohol, etc. Todo lo que le hace feliz al hombre, el niño es el ser humano (o protestante) que desprecia lo que Dios ha creado por resentido e infeliz. (Mormón 9:26) Ver video