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Se acostumbraron al típico creyente payaso que siempre sonríe, que nunca se enoja y que bendice hasta al diablo, ellos enseñan que nosotros los creyentes no debemos de gritar, ni golpear a nadie, ellos se creen buenos y enseñan que el enojarse es pecado, pero tú como Dios (Salmos 18:8), corrige con vara, con humo de furia saliendo por tus narices a tu familia, hazlo por amor, para que no terminen en el infierno (Adam y Eva 85:10 TD).
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